No apte per a hipocondríacs.
L'INFINIT I LA LLUNA...
dimarts, 13 d’abril del 2010
Lectures a l'abisme
No apte per a hipocondríacs.
diumenge, 4 d’abril del 2010
Dermo-memòria
Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto fuiste amado,
no solamente en qué lechos estuviste,
sino también aquellos deseos de ti
que en otros ojos viste brillar
y temblaron en otras voces -y que humilló
la suerte.
Kavafis
diumenge, 28 de març del 2010
Mon cor estima un arbre
C'est le vent du nord
Qui portera en terre
Mon corps sans âme
Et sans colère
C'est le vent du nord
Qui portera en terre
Mon corps sans âme
Face à la mer
C'est le vent du nord
Qui me fera capitaine
D'un brise-lames
Ou d'une baleine
C'est le vent du nord
Qui me fera capitaine
D'un brise-larmes
Pour ceux que j'aime
Mon père disait
Jacques Brel
dissabte, 20 de març del 2010
Solitudine
en la constant presència
de la Voluntat que eixorda
l'ànima que es buida
de sí mateixa per a ser
calze de vostre desig
dimecres, 10 de març del 2010
Sé para Él...
y Él será tu Cielo.
Sé para Él un lugar de reposo
y Él será tu morada.
Sé para Él una Esclava fiel
y Él será tu eterno Protector.
No lo ahogues pegándote constantemente a Él,
o Él buscará librarse de la carga de tu peso.
No obstante, no te alejes demasiado tiempo de Él,
de lo contrario, podría olvidarte.
Si viene hacia ti, acércate dulcemente a Él,
pero si se aleja de ti, mantén la distancia.
Pon siempre la máxima atención
a los orificios de su nariz y a sus orejas y ojos,
para que Él nunca huela más
que el fragante perfume de tu cuerpo y tu deseo,
nunca escuche de tus labios más
que cosas agradables y buenas noticias
y nunca jamás vea en ti nada
que no sea tu belleza consagrada a su placer.
Al-Ghazali
Poeta àrab
s. XI
diumenge, 7 de març del 2010
Diario de una mujer adúltera
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Predominaban la normalidad y la trivialidad. Nada, absolutamente nada emocionante en nuestras vidas.
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Para mí la memoria es la última realidad.
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Tienes cabeza y corazón siempre has sido muy comprensivo. Quizás tú puedas decirme adónde van los sueños cuando se terminan.
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¿Cambian las personas? Puede que en cierto modo.
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El silencio se instaló como nieve en el despacho. La quietud era perfecta.
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Lo que sea real para ti es real. Sientas lo que sientas, lo sientes.
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La idea de ti moldea todo lo que hago.
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La fachada de arrogancia desaparecía en cuanto se entablaba conversación con ella y afloraba su duslzura y se caía en la cuenta de que aquella arrogancia bien podría ser autoprotección.
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Se percató de que, en aquella época, era lo bastante ingenua para decir algo sin darse cuenta de la clase de señal que eso podía enviar a un hombre. (...) Pero recordó que no estaba a disposición de todo el mundo.
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Aviva no iba de hombre en hombre por lujuria, sino en busca de algo que llenara su vida. (...) Y, cuando salía malparada, se disgustaba interiormente aunque exteriormente aparentara calma; nunca dejaba que la otra persona supiera que estaba dolida.
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...y entonces se dio un extraño momento en que el tiempo se paró, y yo recordé los buenos tiempos que había pasado a su lado y sentí tanta lástima por aquel hombre al que una vez había amado...
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Durante todos estos años, Aviva siempre había pensado que el sexo imaginado era más excitante que el real. No implicaba a otros. Sin líos. Sin corazones rotos.
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- No bromeo -dijo Aviva- De vez en cuando, tienes que ir más allá del sexo. Llegar a la comprensión y el sentimiento y el amor. Creo que el amor se demuestra más hablando que follando.
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...aquella sonrisa llena de tristeza, como si estuviera haciendo algo en contra de su carácter.
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...porque en tu añoranza ves la perfección...
dimarts, 2 de març del 2010
diumenge, 28 de febrer del 2010
Adieu, février...
sou sota ma pell
en les hores blaves
roent al meu cor
til·ler del consol
i crossa amatent
acotxeu temors
dissabte, 20 de febrer del 2010
Sensei no Kaban

El cielo es azul, la tierra blanca
(...) "Oficialmente se llamaba profesor Harutsuna Matsumoto, pero yo lo llamaba "Maestro". Ni "profesor", ni "señor". Símplemente Maestro. Me había dado clase de japonés en el instituto. Puesto que no fue mi tutor ni me entusiasmaban sus clases, no conservaba ningún recuerdo significativo suyo. No había vuelto a verlo des de que me gradué. Empezamos a tratarnos a menudo cuando coincidimos hace unos años, en una taberna frente a la estación.
(...) El Maestro era mi única compañía. Últimamente Él era el único con quien compartía bebidas, daba largos paseos y veía cosas interesantes.
(...) Cuando intento recordar con quién salía antes de trabar amistad con el Maestro, no se me ocurre nadie. Estaba sola. Subía sola al autobús, paseaba sola por la ciudad, iba de compras sola y bebía sola. incluso cuando estaba con el Maestro era como si fuera sola a todas partes. No dependía de su compañía, pero cuando estaba con Él me sentía más completa. Era una sensación curiosa, como si me hubiera comprado un reloj nuevo y no quisiera quitar el plástico adherente que protegía el cristal. Si el Maestro llegara a enterarse de que lo estoy comparando con un pedazo de plástico, probablemente se enfadaría. Cuando coincidíamos en la taberna y nos tratábamos como perfectos desconocidos, me sentía como el reloj que ha perdido el plástico adherente.
(...) - ¿Estoy soñando, Maestro? -le pregunté.
- Sí, es provable. Podría ser un sueño -me respondió con aire divertido.
- ¿Cuándo me despertaré?
- Quien sabe.
- Yo no quiero despertarme.
- Pero si es un sueño, tarde o temprano te despertarás.
Los relámpagos centelleaban y los truenos retumbaban. Tenía los músculos de todo el cuerpo agarrotados. El Maestro me acariciaba la espalda.
- No quiero despertar -repetí.
- Yo tampoco -dijo Él.
La lluvia repiqueteaba contra el techo. Yo estaba en el regazo del Maestro, tensa. Él me acariciaba la espalda dulcemente.
(...) La bondad del Maestro procedía de su estricto sentido de la justicia. No era amable conmigo para hacerme feliz, sino porque analizaba mis opiniones sin tener ideas preconcebidas. Se podría decir que su bondad era más bien una actitud pedagógica. Por eso cuando me daba la razón me sentía mucho más feliz que si se hubiera limitado a decirme que sí para tenerme contenta. Aquello fue todo un descubrimiento. No me siento cómoda cuando me dan la razón sin tenerla. Prefiero mil veces que me traten con justicia.
(...) Escribí diez, doce, veinte poemas. Al final estaba tan cansada que apoyé la cabeza en el futón del Maestro y me tumbé encima del tatami. Cuando se me cerraron los párpados no fui capaz de volver a abrirlos. En vez de despertarme, el Maestro me acomodó en el futón y me dejó dormir. No recuerdo nada más. Sólo sé que, al desperar, oí el murmullo de las olas y vi la luz que inundaba la habitación a través de una rendija de la cortina. Sentí una sensación de asfixia y giré la cabeza. El Maestro estaba durmiendo a mi lado. Yo tenía la cabeza apoyada en su brazo. Ahogué un grito y me levanté precipitadamente. Salí corriendo hacia mi habitación, con la mente en blanco. Me dejé caer en el futón, me levanté de un salto, di un par de vueltas por la habitación, abrí y cerré las cortinas, me tumbé en el futón, tiré del edredón hasta cubrirme la cabeza, me levanté por segunda vez y regresé a la habitación del Maestro sin pensar. Las cortinas estaban cerradas y el Maestro se hallaba tumbado en la penumbra, esperándome con los ojos abiertos. -Ven, Tsukiko -me dijo tiernamente, echando el edredón hacia atrás. -Vale, susurré. Me tumbé a su lado y lo sentí muy cerca. -Maestro -musité, hundiendo la cabeza en su pecho. Él beso mi pelo una y otra vez. Me acarició los pechos, al principio por encima del kimono y luego por debajo. -Tienes unos pechos muy bonitos -me dijo en el mismo tono que había usado la noche anterior para analizar el poema de Basho. Solté una risa ahogada, y Él también rió. -Son muy bonitos. Eres encantadora, Tsukiko -añadió, mientras me acariciaba el pelo una y otra vez. Los ojos se me cerraban de sueño. -Me quedaré dormida, Maestro -le advertí. -Pues vamos a dormir, Tsukiko -me respondió. -Es que no quiero dormir -murmuré, incapaz de abrir los párpados. Era como si la mano del Maestro provocara un efecto somnífero en mí. Quería decirle que no me dejara dormir y pedirle que me abrazara.
(...) -¿Cuánto tiempo crees que me queda de vida, Tsukiko? -me preguntó el Maestro bruscamente. Nuestras miradas se encontraron. Sus ojos parecían tranquilos. - ¡Mucho, mucho tiempo! -grité sin pensar. Una joven pareja que ocupaba el banco contiguo se volvió hacia nosotros. Unas cuantas palomas alzaron el vuelo. -No viviré tanto. -Pero aún le queda mucho tiempo. El Maestro tomó mi mano izquierda con su derecha y la envolvió con su áspera palma. -Pero si no viviera tanto tiempo tu no serías feliz, ¿Verdad? (...) Entonces me pasó el brazo por encima del hombro y me atrajo hacia sí. Cuando me abrazó, el tiempo parecía haberse detenido. -Maestro -musité. -Tsukiko -susurró Él. -Aunque Usted muriera ahora mismo yo estaría bien, Maestro. Lo superaré -le prometí mientras hundía la cara en su pecho. - No pensaba morir ahora mismo -replicó, abrazándome. Su voz era apenas un murmullo dulce y suave, como cuando hablamos por teléfono.
(...) Todo aquello me parece muy lejano. Los días que pasé junto al Maestro fueron tranquilos e intensos. Habían pasado dos años desde nuestro reencuentro. Nuestra "relación oficial", tal y como solía decir Él, duró tres años. No tuvimos más tiempo para compartir.
(...) En noches como ésta, abro el maletín del Maestro. En su interior no hay nada, sólo un vacío que se extiende. Un enorme espacio vacío que crece sin parar."
divendres, 19 de febrer del 2010
diumenge, 31 de gener del 2010
Les hores blaves
sinó esperar l'hora i l'instant de vostre desig?
No tinc temps preciós per a emprar,
ni deures per a cumplir, fins que Vós m'aviseu.
Ni goso impacientar-me per l' eternitat de les hores,
oh meu sobirà, mentre contemplo el rellotje esperant-vos,
ni penso en l'amargor cruel de l'absència,
quan heu dit adéu un cop a vostra servidora.
Ni goso interrogar els meus pensaments gelosos,
sobre on us trobeu o on us han dut vostres assumptes;
sinó què, a la manera d'un trist esclau, espero i no penso res,
a no ser en com féu de feliços a aquells que són al vostre costat.
L'amor és un boig tant lleïal, que en tot allò que feu,
sigui el que sigui, no hi troba pas cap mal."
.
Sonet LVII
William Shakespeare
.
(traducció lliure)
dijous, 28 de gener del 2010
dilluns, 25 de gener del 2010
Per molts anys!
i et pintaré el teu món a la pell
per a que aprenguis
el meravellós poder de desitjar
tanca els ulls i...
imagina
(i va dir que volia un peixet-petonet)
diumenge, 17 de gener del 2010
Si pregunten...
La velocitat m'assetja xiu-xiuejant la lleu gravetat de l'ésser sobre el sòl, del no-ésser sota el cel; vent silenciós que sense preguntes a l'aire dóna respostes.
I així giravolta el meu interior insuflant aire al vent, buidant-me de mí, fins a desaparèixer.
Si pregunten pel lloc, on la pell conta secrets fins a estremir-se.
divendres, 8 de gener del 2010
dimecres, 6 de gener del 2010
i el rossinyol...
Hans Christian Andersen, Stephen Mitchell
Ilustración: Bagram Ibatoulline
(traducció al català de l'original)
Regal Blocaire Invisible
Vivint (A Cops amb) la Vida
dilluns, 4 de gener del 2010
Blocaire Invisible 09 - Pistes
2.- Mai m'ha comentat i no sé si em coneix.
3.- Quatre anys a la blogosfera...
4.- Es declara en treva, de moment.
5.- El seu nickname té sis lletres.
6.- Tres consonants i tres vocals.
7.- Té dotze seguidors.
8.- Ens explica sa vida i pensaments.
9.- El 16-9-05 va fer el primer post.
10.- Segurament no llegirà les pistes.
dijous, 31 de desembre del 2009
2010
batec incert
de les hores absents
només els teus ulls
em salven
i vindràs fins a mi
en gestació lenta
com una mort dolça
que ens duu la vida
orient et vetlla
.
divendres, 25 de desembre del 2009
dijous, 24 de desembre del 2009
diumenge, 20 de desembre del 2009
dissabte, 12 de desembre del 2009
De com només l'amnèsia pot guarir la melangia...

- Què tinc Doctor?
- La síndrome de Gauguin
- És greu?
- Doncs, no sabria dir-li. En realitat depèn només de vostè.
- Veja'm, tanqui els ulls i digui el primer que li vingui al cap.
- Absorbides pel balanç circular del no-res passen les hores petites en una tristesa blava i flonja...
- Em temo que sí, que ho és i molt.
- Obri els ulls i segueixi la llum amb les pupil·les.
- ... i l'habitació s'omplí d'atzur.
divendres, 4 de desembre del 2009
de cor et conjuro
intrús maldestre
batec que has florit
en ma carn esquerp
de cor et conjuro
el jardí que habites
no és ta primavera
el baluard que assetges
no se't rendirà
de cor et conjuro
diumenge, 29 de novembre del 2009
dijous, 26 de novembre del 2009
dijous, 19 de novembre del 2009
Seré...
Amb un avet d’or
.
"El Narcís deixa la tassa a la lleixa de la llar de foc i s’ajup per remoure les brases amb el punxó. Torna l’eina al penjador que hi ha al costat de la xemeneia. Se la mira en silenci. Ella tampoc no diu res fins que s’acaba el te.
—Et podria dir —comença a poc a poc— que he vingut perquè t’estimo.
Vet aquí l’única raó per la qual ell no hauria apostat mai.
—I encara que fos veritat no t’ho creuries. Estimar-te no és un motiu suficient per aparèixer de cop i volta a la teva vida. Quan tu ho vas fer no va ser perquè m’estimessis.
—Però et vaig estimar —prova de conversar-hi, però de seguida s’adona que ella no se l’escolta.
Ara que ha començat a parlar no s’aturarà fins que deixi anar tot el que ha pensat desenes de cops que li diria.
—Estimar-te no seria prou. Me’n podria estar. He vingut perquè ho havia de fer, perquè hi he pensat mil cops —es mira la tassa, no gosa intercanviar la mirada mentre s’explica—, i sempre que em deia que era absurd hi tornava a pensar i al final vaig entendre que no podria viure més sense venir i parlar-te’n encara que em costarà de dir-t’ho i a tu et costarà d’entendre’m.
Aquesta frase l’ha molestat. Està segur que no se li ha escapat, seria una coincidència massa gran per a un monòleg que ha d’haver assajat moltes vegades abans de llançar-li quasi en veu baixa. Si hagués d’interpretar què dirà a partir d’aquesta frase s’hauria de témer que la Cèlia hagi arribat empesa pel desig de venjança. Si no, quin sentit té que hagi escollit la mateixa expressió que ell, la nit de Nadal, vint anys enrere.
«Em costa dir-t’ho i a tu et costarà d’entendre’m, però és l’únic que podem fer», li havia dit. No li semblava que fos el millor sinó l’únic. Havien passat set mesos formidables. Pel Narcís havia sigut un retorn a la joventut del tot fals però amb resultats formidables. És clar que no s’havia tret anys, això és impossible, era una il·lusió, però ho sabia, no era un home enganyat per una història apassionada, n’era tan conscient que entenia millor que mai què havia de fer. Sense fer anar el temps enrere havia aconseguit incrementar l’autoestima com no n’havia estat capaç mai abans. Creia en les seves possibilitats en tots els terrenys com no hi havia confiat mai des que era jove de veritat, quan creus que ho seràs per sempre més, i la vida li semblava un camp d’oportunitats per triar.
No havia acudit a la Cèlia amb aquesta finalitat, un home acabat de separar que deixa amb l’exdona una filla de vuit anys no té gaires intencions, es conforma amb algun truc per refer la vida. La Cèlia era un record preciós, un amor impossible, per això havia mirat de localitzar-la i per això havia provat d’enamorar-se’n. I havia sigut magnífic. Passejar amb ella el reconfortava, ficar-s’hi al llit l’embogia. Però hi havia algun error en alguna banda. No ho va
descobrir de cop. De primer només eren sensacions imprecises. Però al cap d’unes setmanes es va fer evident. La Cèlia de vint-i-tres anys ho tenia tot per aprendre, era una flama encesa i ell ja necessitava un mar de brases. Li regalava felicitat, el seu entusiasme s’encomanava només de tenir-la a prop, però ella havia de créixer i ell estava convençut que no era amb ell amb qui ho havia de fer. A ella li encantava escoltar-lo, li demanava que li parlés de la seva vida anterior, li suplicava que li expliqués les trames del que escrivia abans que ho escrivís, esperava que la hipnotitzés amb la paraula viscuda de l’experiència. A poc a poc el Narcís va comprendre que no es conformava amb la seva veu greu, era a ell a qui adorava. Un matí, quan tot just obria el ulls, la va descobrir asseguda en una cadira: l’havia contemplat mentre dormia. Va tancar els ulls i quan els va obrir una altra vegada, ben bé un quart d’hora després, la Cèlia s’estava immòbil al mateix lloc.
Acceptava les seves idees sense discussió. Si li deia d’anar al cine saltava feliç del sofà i es posava una jaqueta. Si li insinuava que tenia gana corria cap a la cuina i si la petonejava al coll ella s’ajupia al seu davant i se li amorrava a la bragueta fins que ell sospirava i li agafava el clatell. També feia les seves propostes. Li havia agradat el viatge a Niça i no va parar fins que van volar a París. Era bastant tossuda, no es rendia fàcilment, sí que tenia caràcter. En general es comportava com una dona jove i alegre que surt amb un home que ha viscut més que ella. Però per sota hi havia un missatge clar que ja no podia fer veure que no li arribava: la Cèlia s’enamorava, se l’estimava de veritat i vivia per complaure’l a canvi només que ell mirés de comportar-se com un home a punt de complir els quaranta que surt amb una noia jove i alegre que té ganes d’aprendre-ho tot de cop i amb una sola persona.
Aquesta evidència es va complicar quan el Narcís es va adonar que ja no s’agafaven de la mà als parcs ni visitaven museus, com a ella li havia agradat, escoltant-lo, mentre recorrien les sales, quan li descobria la simbologia de la pintura romànica i altres detalls que estudiava per als seus escenaris literaris. Havia sigut ell qui s’havia acostumat a quedar-se al pis d’ella quan es veien, era cosa d’ell que ja no sortissin tant com abans i que les seves cites adoptessin més rutines insípides. Sopaven, anaven al llit i si l’endemà no tenien res a fer es quedaven al llit i dinaven. El sexe era gairebé l’única demostració que es regalaven i així i tot ella no havia protestat, no se’n queixava. Al contrari, al Narcís li semblava que hauria pogut reconduir aquell punt de la relació cap a un camí viciós molt excitant. Amb l’entusiasme amb què s’havien acostat a Barcelona com a turistes, amb l’esforç quotidià que ell havia adquirit per documentar-se sobre els segles pretèrits, potser ella estaria disposada a lliurar-se del tot a un home que adorava fins al punt de contemplar-lo quan dormia. Per això va saber que no podrien continuar junts. I també perquè de cop i volta un indici estúpid ho havia posat tot al descobert. A primers de desembre la Cèlia li havia preguntat si ja sabia què regalaria a la seva filla i que si volia que l’ajudés a comprar-li alguna cosa. Li feia il·lusió, era un altre gest amorós, però per al Narcís era la prova definitiva. No volia que ella tingués res a veure amb la Júlia. No li permetria que participés en l’elecció del regal. De cap manera no la convidaria a dinar amb els seus pares el dia de Nadal, a la taula on havia anat tants anys amb l’Anna Paula i la Júlia. Aquell Nadal la nena aniria amb sa mare a casa dels altres avis però ell menjaria amb els pares, sense ningú més. I l’endemà tindria la filla i anirien a un restaurant amb els avis i després la duria al cine. La Cèlia no tenia res a veure amb el Nadal ni la família i això desvelava per força algun significat. No formava part de la seva vida real, de la vida que consistia a escriure el que fos i per a qui fos per guanyar-se les garrofes mentre esmerçava el temps robat per assajar fórmules que li garantissin l’èxit, mesurat en nombre de lectors. Havia esperat més dies dels necessaris per trobar l’hora de parlarne i a mesura que s’acostava Nadal el Narcís passava més i més hores tancat amb ella al pis perquè a fora, al carrer, els llums amb estrelles, els arbres il·luminats i la gent de compres li recordaven que tenia un assumpte pendent. En van parlar unes quantes vegades. Un dia ell li havia insinuat que s’estaven massa a casa i que això volia dir que no tenien ganes d’anar junts enlloc i ella li havia contestat que només li havia seguit el corrent, que si ell hagués parlat d’anar a on fos hi hauria anat però que s’havia cregut que passava uns dies més tristos, potser perquè venia Nadal i enyorava la filla, i que el que més li convenia era que s’estiguessin junts, estimant-se. Un altre dia li va explicar que estar-se tantes hores al llit no era estimar- se sinó emmandrir-se i que ella encara era molt jove i tenia tota la vida per viure. Aquella vegada li havia respost amb més contundència, per alguna banda li havia de sortir la tossuderia. Ja ho sabia, que era jove, però volia viure amb ell. Ja hi havia renunciat un cop, ja havia acceptat que la diferènciad’edat era un obstacle. Però havien passat vuit anys, ja era una persona adulta i sabia què volia. Li havia hagut de replicar que la diferència d’edat no havia sigut l’únic inconvenient. Al cap d’uns dies, van tenir una discussió. La Cèlia li exigia arguments sòlids, com si a algú que et vol deixar li poguessis exigir res, com si es tractés d’una conversa racional amb pros i contres, aquesta mena de diàlegs de separació que només són possibles quan ja hi ha fills, hipoteques, rebuts de telèfon... Havia cridat i plorat i al final s’havia ajupit amb excuses i se li havia amorrat als pantalons. Ell la va fer alçar. En van haver de parlar encara unes quantes vegades més perquè al Narcís li semblava que no podia dir prou i anar-se’n. Un dia va recollir part de la roba que tenia a casa d’ella, un altre dia es va endur la resta, un matí va agafar el necesser i es va prometre que ja no hi tornaria a dormir.
El dia abans de Nadal, el Narcís es va adonar que amb aquest afer sense resoldre havia comès massa errors en els receptaris de cuina que traduïa i els llibres d’encàrrec que havia acceptat. No havia complert el compromís d’entrega dels últims capítols de la tercera novel·la, la segona que dedicava al mateix personatge, un trobador que resolia casos misteriosos a la Provença del segle xiii i, molt pitjor encara, s’havia descuidat de comprar res per a la Júlia.
Al matí va escriure des de molt aviat i va passar la tarda en un centre comercial sense decidir-se per cap joguina fins que ja tancaven. Tenia el paquet embolicat en una bossa gran de plàstic, argentada, amb un avet d’or estampat, perquè es veiés que era una compra nadalenca
i recordés a més persones que havia arribat l’hora de consumir sense aturador. No li va quedar més remei que acceptar una última cita però seria a condició de veure’s al carrer, res de tancar-se al pis, no hi hauria sopar de Nadal encara que ella hi insistís, si volia podrien anar a prendre alguna cosa i dir-se adéu. Ni tan sols van quedar en un bar d’aquests que recordes per sempre més. Havien quedat en una cantonada, a la dreta de l’Eixample, i van entrar al primer lloc que els va semblar còmode i poc freqüentat. No s’hi van estar més d’una hora. Es temia que ella insistís, però el va sorprendre amb una actitud sòbria i amical. Només el volia veure per últim cop, només li volia repetir que era una llàstima perquè se l’estimava, però que no patís perquè no faria mai res per destorbar-lo, confiava que sabés ser feliç i esperava que en tingués un bon record. Li va repetir que no ho entenia però el va tranquil·litzar de seguida, ho acceptava. Va ser aleshores quan havia fet servir aquella frase: «Ja saps que m’ha costat dir-t’ho i a tu et costarà d’entendre’m, però és l’únic que podem fer.» Però no podia ser veritat. No li podia costar gens perquè l’hi havia dit moltes vegades. I ella semblava que ho entenia i hi estava d’acord. Era una frase estúpida. Potser per això li ha retornat. Ara que l’ha dita, no pot creure que hagi sigut casual. Ha tingut vint anys per pensar-hi. Ho ha d’haver volgut dir. La cara li ha canviat. Dues dècades fan la seva feina. Però té el mateix aspecte, un rostre més llarg que arrodonit, els ulls li brillen gairebé igual. No ha envellit, encara no, però s’ha fet gran, és una dona madura, ja no és aquella jove que ho volia aprendre tot, potser ha vingut perquè sigui ell qui aprengui alguna cosa. No és una noia innocent que no sap per què diu unes paraules en lloc d’unes altres sinó una dona que ja ha viscut, no sap encara com, i que apareix per recordar-li una frase que va dir fa molt de temps. Hi ha d’haver alguna raó més poderosa que llançar-li a la cara la seva frase de comiat. O potser no, això l’amoïna.
—He vingut per fer-te una proposta una mica especial, diferent, et semblarà estrany quan t’ho digui però m’hauràs d’escoltar. Ja li torna a sortir el caràcter i sap que no val la pena contradir-la. Se l’escoltaria, potser li faria cas, acceptaria el que ell digués encara que no hi estigués d’acord, però no abans de parlar-ne, no es rendiria sense intentar-ho, seria inútil aturar-la. L’haurà de sentir per estrany que li sembli el que ella li digui, sap que és així i es prepara pel que vindrà. En pocs segons calcula les possibilitats més raonables: potser està malalta i li demana ajuda, potser necessita diners, potser té a veure amb les seves novel·les. No ho endevina. Si ha vingut perquè vol que s’estimin una altra vegada, si ha arribat amb l’impuls dels records, si pretén que tornin a la Miró o a Niça, aleshores ja sap què respondrà, perquè està clar que és massa tard. Però ella ha dit que és una proposta estranya i tornar a estar junts no és estrany, ja no té sentit, és impossible, però gens estrany.
—He vingut per oferir-te... Per oferir-te’m. Vull ser la teva esclava. Per sempre.
Ni l’ombra
.
El Narcís ha topat amb el penjador de les eines de la llar de foc quan s’ha tombat cap a la claror de les flames i hi ha clavat els ulls amb l’esperança que el foc sigui un mirall vermell que li mostri el sol de l’alba i, per tant, el final d’un somni estrambòtic. Es posa la mà al genoll i es gira altre cop per mirar-la als ulls, però ella es mira la tassa buida.
—Només et demano que m’escoltis, deixa que t’ho expliqui, això és només un principi, necessitava una frase per fer-me entendre a la primera però ara t’ho he d’explicar. No et parlo d’amor, i és clar que t’estimo. No m’he estimat mai tant ningú. I a tots els que he estimat un dia o altre els he deixat d’estimar i a tu no t’he deixat d’estimar mai. Però ja t’ho he dit, no he vingut per parlar-te d’això.
És com si li hagués costat molt començar, però una vegada que s’hi ha posat té corda per estona i el Narcís sap que no l’ha d’interrompre. Si parla gaire més serà la vegada que ella li haurà dit més coses, serà la primera conversa que ella condueix des del principi fins al final. Ha tingut temps per enllaçar les frases, ha tingut anys per triar les paraules. O és una idea que li ha vingut al cap fa pocs dies? No, si fos així no diria que se l’ha estimat sempre. No s’ha tornat boja, encara que és el primer que ha pensat, no vol dir boja, és clar, només un trastorn, tots en tenim, una depressió o una paranoia, tothom procura contenir la seva bogeria per fer la vida més fàcil encara que el terror provocat per tants misteris faci impossible no estar una mica sonat.
—El que et proposo no és cap broma. T’ho dic de debò. No cal que m’estimis si no ho vols, només que ho acceptis. No em miris com si m’hagués tornat boja, per favor, si vols mira’m com es mira una possible esclava però no com si m’hagués tornat boja. Dit així no se sap què vol dir, es poden entendre tantes coses. Però no cal complicar- se, em refereixo al significat més senzill de la paraula esclava. Una esclava de veritat. Amb la petita diferència que és una esclava que t’estima.
La temptació del Narcís és acostar-s’hi, fer-la callar amb una mà als llavis, demanar-li perdó perquè la va entristir, explicar-li que no es pot remoure el passat i acompanyar-la fins al gual a veure si el cotxe en pot sortir perquè se’n torni a casa o d’on sigui que hagi vingut. A canvi, estaria disposat a amanyagar-li els cabells, que comencen a assecar-se, fer-li un petó de comiat i prometre-li que de tant en tant li escriurà un correu. No és tan sols el que faria, li sembla que és el que ha de fer. Però no la vol aturar, no ara que parla convençuda i serena, no li pot fer això després d’aquests anys, li ha d’haver costat molt decidir-se a venir per fer-li aquesta proposta tan llunàtica sense tenir por de fer el ridícul. Ha vingut per dir-li tot això i se l’escoltarà encara que ja sàpiga des d’ara que quan acabi l’acompanyarà al cotxe i li demanarà que no torni mai més.
—Faré el que necessitis —continua, com si amb l’exposició dels detalls la idea fos menys absurda— i el que vulguis encara que no ho necessitis. Si vols que et faci el menjar cada dia seré la teva cuinera però si te’l vols fer tu aniré a comprar i, si no, faré el que creguis millor. Et fregaré el terra, trauré la pols, faré el llit i rentaré la roba. Tindré la casa neta però si la vols bruta serà així com la tindré. Com tu ho diguis, jo ho faré. Si t’agraden els pastissos te’n faré i si el que vols són amanides tindré cura d’un hort i et donaré les verdures més bones. Seré la teva minyona i la teva masovera. Seré la teva infermera quan estiguis malalt i la teva pallassa quan vulguis riure. Ballaré per tu si em vols mirar i cantaré quan em vulguis sentir. Si prefereixes que t’escalfi el llit m’hi ficaré i quan hi vinguis me n’aniré, i si el que vols és que m’hi quedi estaré a la teva disposició, m’entregaré a tu del tot perquè em facis el que vulguis, no et parlo només de sexe sinó de tot allò que sigui capaç de crear la teva imaginació. Seré la teva joguina sexual si és això el que vols i si no ho vols seré una altra cosa, el que tu vulguis.
S’atura per respirar però encara no ha acabat, encara no ha dit tot el que li ha vingut a dir. Per això ell no llança preguntes ni avança respostes. És la situació més inesperada de la seva vida però no està prou segur que estigui passant de veritat i aquesta incertesa impedeix una reacció natural. Repassa les seves paraules, intenta comprendre fins a quin punt es poden dir aquestes coses d’una manera seriosa, calcula les possibilitats que sigui un joc, una broma, una venjança o un simple truc de l’amant menystinguda. No coneix prou la Cèlia, no coneixem mai prou ningú, ni els fills, que ens sembla conèixer millor que a nosaltres mateixos. No pot saber si li parla de debò, com qui fa una proposta de negocis, o si interpreta un paper assajat amb una intenció que encara se li escapa. No pot fer res més que escoltar-la i provar d’entendre què ha passat i fins a on ha arribat la Cèlia per creure possible d’anar-lo a veure i oferir-se així sense que un racó de la consciència l’hagi advertida de l’absurditat d’una acció tan arriscada.
—T’ofereixo una esclava de veritat, te m’ofereixo d’esclava autèntica, per a tu i només per a tu, la teva esclava per sempre més. A la teva disposició per al que tu vulguis, si prefereixes no dir-me res i que et miri en silenci és això el que faré i si vols que parli sense parar no m’aturaré ni tan sols per respirar. Si hi ha un dia que necessites una amiga aquell dia ho seré, per a les hores de conversa i amistat que necessitis, i si després tornes a voler la minyona en això em convertiré i si vols la joguina vet aquí el que tindràs. Seré cada cosa que vulguis quan ho vulguis. L’amant si ho vols, l’esposa si és el que demanes, faré com si fos el que vulguis que sigui. Si vols la pagesa que dormi al paller allà és on m’ajaçaré fins que em vulguis dormint a casa i només llavors hi entraré. Quan escriguis m’estaré al teu costat si vols i pel que tu vulguis, i quan t’asseguis en aquest sofà m’estaré als teus peus en silenci. Seré la teva gossa, tota la vida. Ara l’hauria d’obligar a posar-se dreta i vestir-se amb la roba que duia, encara que estigui humida. L’hauria d’empènyer cap a la porta i fer-la marxar encara que hi hagi bassals i encara que el cotxe estigui atrapat al gual fangós. Però sap que no ho farà, no farà res del que li sembla que hauria de fer."
dilluns, 16 de novembre del 2009
divendres, 13 de novembre del 2009
In memoriam
L'aigua roba gessamins al cor de la nit morena.
Tu i jo i un bes sense port en vaixell sense bandera.
Carbó d'amor dins dels ulls i els ulls dins de la tristesa.
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dilluns, 9 de novembre del 2009
A través de l'espill
... i et demano
dissabte, 7 de novembre del 2009
dijous, 5 de novembre del 2009
dimarts, 3 de novembre del 2009
diumenge, 1 de novembre del 2009
dimarts, 27 d’octubre del 2009
divendres, 23 d’octubre del 2009
Paraules carícia - Sapore di te
Sapore di sale, sapore di mare
Che hai sulla pelle che hai sulle labbra
Quando esci dall acqua e ti vieni a sdraiare
Vicino a me, vicino a me
Sapore di sale, sapore di mare
Un gusto un po´amaro di cose perdute,
Di cose lasciate lontano da noi
Dove il mondo è diverso, diverso a qui.
Il tempo nei giorni che passano pigri
E lasciano in bocca il gusto del sale,
Ti butti dall acqua e mi lasci a guardarti
E rimango da solo nella sabbia e sulla sole.
Poi torni vicino e ti lasci cadere
Così nella sabbia e nelle mie braccia
E mentre ti bacio sapore di sale,
Sapore di mare, sapore di te
Gino Paoli
dilluns, 19 d’octubre del 2009
Tal vez...
Tal vez poseéis, don Juan,
un misterioso amuleto,
que a vos me atrae en secreto
como irresistible imán.
su vista fascinadora,
su palabra seductora
y el amor que negó a Dios.
¿Y qué he de hacer, ¡ay de mí!,
sino caer en vuestros brazos,
si el corazón en pedazos
me vais robando de aquí?
No, don Juan; en poder mío
resistirte no está ya;
yo voy a ti, como va
sorbido al mar ese río.
dijous, 15 d’octubre del 2009
Divuitena Estació - Crisàlide
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Desitjo les espines de ses roses
i davallar la creu sota els seus ulls
éssent crisàlide als seus peus...
dimarts, 13 d’octubre del 2009
dimecres, 7 d’octubre del 2009
dimarts, 6 d’octubre del 2009
dilluns, 5 d’octubre del 2009
dijous, 1 d’octubre del 2009
La bruixa enamorada
Demà m'arribaré a la palestra de Timaget, per veure'l, i li diré a la cara el mal que em fa. Ara, però, amb els meus eixarms el fetillaré. Lluna, brilla amb un vell esclat! A tu, deessa, dirigiré en veu baixa la meva preguera; a tu i a la subterrània Hècate, que fins i tot els gossos omple de basarda en passar per entremig dels sepulcres dels morts i de la sang negra. Salut, Hècate paorosa! Concedeix-me fins a la fi la teva ajuda, i fes que les meves metzines tinguin tanta eficàcia com les de Circe, les de Medea o les de la rossa Perimeda.
Iunx, atreu cap a casa meva aquest home.
De primer es crema la farina al foc. De pressa, Testilí, escampa-la. Dissortada! ¿On tens el cap? ¿És que tu també et rius de mi, fastigosa? Escampa-la i digues ensems: "Escampo els ossos de Delfis".
Iunx, atreu cap a casa meva aquest home.
Delfis em causa penes. Doncs jo, a la intenció de Delfis, cremo aquest llorer. I així com ell ha espetegat amb força en acostar-hi la flama, i ha pres ràpidament, sense deixar ni mica de cendra, així Delfis consumeixi també la seva carn dins la flama.
Iunx, atreu cap a casa meva aquest home.
Així com jo faig fondre, amb l'ajuda d'un déu, aquesta cera, així mateix es fongui d'amor a l'instant el mindi Delfis. I així com aquest disc d'aram giravolta sense conhort sota l'impuls d'Afrodita, així mateix ell giravolti, esmaperdut, davant la meva porta.
Iunx, atreu cap a casa meva aquest home.
Ara cremaré el segó. I tu, Àrtemis, que pots remoure les portes incommovibles de l'Hades, i si quelcom hi ha encara de més dur... Testilí, els gossos lladren per la vila! La deessa és a la cruïlla. Cuita, fes ressonar l'aram!
Iunx, atreu cap a casa meva aquest home.
Guaita: la mar s'aquieta i s'aquieten els vents. Però, dins el pit no s'aquieta mai la meva pena. Tota jo m'abruso d'amor per aquest home que, en lloc de fer-me la seva esposa, m'ha robat la innocència i m'ha omplert de vergonya.
Iunx, atreu cap a casa meva aquest home.
Tres vegades buido la copa i tres vegades pronuncio, senyora, aquest conjur: Sigui un home o una dona qui jeu al seu costat, que s'oblidi de Delfis tan pregonament com, segons conten, s'oblidà Teseu d'Ariadna, la trena-bonica, a l'illa de Naxos.
Iunx, atreu cap a casa meva aquest home.
L'hipomanès és una planta que creix al país dels Arcadis; sota els seus efectes, les pollines i les ràpides eugues corren com folles per les carenes. Així veig jo Delfis llançar-se com un foll cap a casa meva, en eixir de la il·lustre palestra.
Iunx, atreu cap a casa meva aquest home.
Delfis ha perdut aquesta franja del seu mantell; en faig bocins i els llenço a la flama abrusadora. Ai las! Eros funest ¿per què, arrapat a la meva pell com una sangonella d'aiguamoll, em xucles tota la meva sang fosca?
Iunx, atreu cap a casa meva aquest home.
Trinxaré una salamandra, en faré un beuratge i l'hi faré portar. Testilí, ara tu pren aquestes herbes i vés a fregar amb elles el seu llindar mentre és encara de nit [hi tinc el cor lligat, però a ell, de mi, tant se li'n dóna], i digues tot escopint: "Frego els ossos de Delfis".
Iunx, atreu cap a casa meva aquest home.
I ara que ja estic sola, per a plorar el meu amor, ¿des de quin moment ho de fer? ¿Per on cal començar? ¿Qui fou la causa de la meva dissort? Havia vingut a casa la filla d'Eubul, Anaxó, portacistella de la processó al bosc sagrat d'Àrtemis. Aquell dia al seu costat desfilaven moltes feres, i entre elles, una lleona.
Escolta com nasqué el meu amor, missenyora la Lluna.
La tràcia, la difunta dida de Teumàridas, i veïna meva, em demanà amb insistència d'anar a veure la festa. Jo, infeliç de mi, vaig acceptar de fer-li companyia amb un vestit de lli blanc, i embolcallada amb el mantell de Clearista.
Escolta com nasqué el meu amor, missenyora la Lluna.
Era ja a mig camí, prop d'on cau el mas de Licó, quan veig venir plegats Delfis i Eudàmip. Llur barba era més rossa que el galdiró florit; llur pit, més lluent que el teu disc, oh Lluna! Car havien deixat feia poc els nobles exercicis del gimnàs.
Escolta com nasqué el meu amor, missenyora la Lluna.
Veure'l i esdevenir folla, i sentir abrandat el meu cor, ai las!, fou tot u. Els colors se'm fongueren, i ja no vaig poder veure res més de la festa. Ni tan sols puc saber com vaig tornar a casa: atuïda per una febre que em corsecava, vaig jeure deu dies i deu nits senceres.


































